¿LLEGAREMOS AL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI?

No. Porque los métodos de sus asociaciones más destacadas siempre han sido antisociales: el partido Nacional Socialista de Alemania, alias los nazis, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, alias los comunistas. Hitler, Stalin, Castro, Chavez, Pol Pot, Kim Jong-il, son algunos de los líderes del socialismo que le han dado una connotación tan negativa a la palabra socialismo que provocan un tremendo rechazo.
Lástima. Porque sin la cooperación, por definición social, la única condición a la que puede aspirar el ser humano es a la pobreza. Pongo énfasis en la palabra co-operación porque la cooperación humana no es lo mismo que un sistema de organización social como el de las hormigas o el de las abejas que co-laboran, pero no co-operan en la producción. Si ampliaramos los logros de estos insectos al nivel humano, las clasificaciones de pobreza existentes lo clasificarían como pobreza extrema.
Una sociedad donde el nivel de cooperación es mediocre puede, con un mínimo de recursos, eliminar el hambre, el analfabetismo, y las enfermedades derivadas de éstos. Una sociedad con un nivel de cooperación creativa no tiene límites a lo que puede lograr. Si en una conglomeración humana hay pobreza es porque no hay cooperación. Lo que hay puede ser coacción, manipulación, fraude, pero no hay cooperación en el sentido más humano de la palabra.
En la sociedad humana medios antisociales no pueden justificar nunca el fín, destruyen los medios y las condiciones del cual depende la cooperación y la creatividad. Toda variante de la fuerza o el engaño es antisocial, anticreativa. La violencia, la amenaza, la manipulación de la culpa, de la compasión o de cualquier emoción, el engaño, el fraude, son todos medios que desintegran relaciones porque destruyen la confianza. Una sociedad tolera un mínimo de éstas, y, paradójicamente, a veces se necesita del uso de la fuerza para preservar las condiciones que necesita la cooperación en algunas circunstancias, pero llega un punto, más allá del cual, la destruye.
El nivel de la cooperación en una sociedad depende del nivel de la confianza. El uso de los diferentes derivados de la fuerza o el engaño sofocan la confianza. Con látigos o con la amenaza del hambre se puede motivar a colaborar, pero no puede motivarnos a trabajar libremente, menos con entusiasmo, para crear soluciones óptimas para todos. La ciencia, el producto cooperativo por excelencia del ser humano, no avanza por medio del uso de la fuerza o el engaño; al contrario, la estanca o distorsiona.
El socialismo, entonces, el comunismo que soñaba Marx, no pueden realizarse nunca si se utiliza la fuerza o el engaño, los medios principales de sus proponentes revolucionarios. Al socialismo del siglo XXI en América Latina, no puede llegarse siguiendo el plan de Allende y Chavez, que depende del engaño y la violencia. Un verdadero socialista renuncia a las variantes de la fuerza y el engaño como métodos para lograr el socialismo.
La fuerza sólo puede utilizarse cuando se ha vulnerado la confianza en una relación ya pactada para aplicar las consecuencias al incumplimiento o agresión que laceró la relación. No se puede utilizar la fuerza, una revolución violenta o llegar al poder por medio del engaño, y esperar entablar una serie de nuevas relaciones de cooperación, es imposible. Si queremos construir un sistema de colaboración basado en la confianza y la creatividad, donde todos colaboramos al máximo de nuestra capacidad o deseo, donde podemos cooperar para eliminar la pobreza, tenemos que renunciar al uso no previamente acordado por todos de la fuerza o el engaño.
En Guatemala, y el resto de latinoamérica, unos pocos, con el consentimiento pasivo o activo de los demás, han sido siempre los que han decidido el destino de todos. Han utilizado el engaño para adueñarse del poder colectivo, la fuerza y la ley para poder lograr los fines que ellos desean. En Guatemala hay un nivel de desconfianza tan grande que genera más de dieci-seis muertos al día, y un sín fín de traumas fisiológicos y psicológicos. Hay tanta desconfianza que millones de guatemaltecos, con los medios y los huevos, se van a lugares de más confianza, donde terminan cooperando con otros para hacer de ese país nuestro sueño, mientras sin ellos, nosotros nos quedamos más pobres.
¿Hasta cuándo vamos a seguir en la costumbre de utilizar medios que nos mantienen a todos sumidos en la pobreza y el salvajismo? ¿Hasta cuándo vamos a dar nuestro beneplácito a medios que no nos permitirán nunca construir el país que todos queremos? ¿Cuándo vamos a empezar a trabajar por generar confianza, en vez de división y conflicto? ¿Cuándo vamos a empezar a confiar, aunque signifique aguantar algunos golpes e insultos al principio? ¿No valen nuestros hijos, nuestros nietos, la pena?

KAREN NESS

About Claudio Valerio Gaetani

Deja un comentario